Autoridades cajamarquinas promueven la cultura del Perú
En Fotogenia Cajamarca, no solo promovemos las sesiones de fotos, sino también estamos comprometidos con nuestra cultura, y por ello presentamos este pequeño contenido de una de las celebraciones de pago al Sol y a la Tierra.
Apoteósica y magnánima. Así fue calificada la brillante escenificación del Raymi Inti Pacha por miles de personas que se congregaron en la monumental e histórica Plaza de Armas de Cajamarca, en donde como en épocas ancestrales, el Inca y su Corte rendía culto a sus divinidades Inti o Sol y la Madre Tierra o Pachamama, a las que agradecía por las bondades que le daban al imperio.
Apoteósica y magnánima. Así fue calificada la brillante escenificación del Raymi Inti Pacha por miles de personas que se congregaron en la monumental e histórica Plaza de Armas de Cajamarca, en donde como en épocas ancestrales, el Inca y su Corte rendía culto a sus divinidades Inti o Sol y la Madre Tierra o Pachamama, a las que agradecía por las bondades que le daban al imperio.
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| El Inca hace su ingreso a la Plaza de Armas de Cajamarca, Foto: Fotogenia Cajamarca |
| Un quechuhablante hace el pago a la Pachachamama Foto: Fotogenia Cajamarca |
El evento se inició al promediar las nueve de la mañana con el izamiento del pabellón nacional, la bandera del Tahuantinsuyo y de Cajamarca, que estuvo a cargo de las autoridades encabezadas por el burgomaestre. Luego, ingresó al centro de la plaza, el séquito del Inca, con presencia del Huilca Umo o Sumo Sacerdote, quien ofrendó lo frutos de la tierra a las divinidades.
Luego, los súbditos del Inca danzaron al compás del pututo, quenas, clarines y tambores, mientras el Huilca Umo quemaba hojas de coca y bebía la chicha sagrada, que hizo tomar a las autoridades y a parte del público que abarrotaba la plaza de armas. “Inti Tayta…Pachamama…Mamapacha…Mama Cocha”, exclamaba al tiempo que arrojaba al viento las hojas de la planta sagrada.
| Una Colla presenta los frutos de la tierra para rendirle homenaje. Foto: Fotogenia Cajamarca |
Acto seguido, el Huilca Umo, hizo beber la chicha al Inca y a su Colla, para después iniciar su recorrido por las calles de Cajamarca, que según la tradición fueron las mismas, por donde Huayna Cápac y posteriormente su hijo Atahualpa se desplazaron en andas que cargaban los jóvenes y nobles cortesanos.
La ceremonia duró cerca de tres horas y el cortejo imperial, en el que destacaban además del Inca, su Colla y los nobles, los soldados imperiales, llegaron hasta la Alameda de los Incas, ubicada en el Complejo Qhápac Ñan, siendo acompañados por las autoridades y más de tres mil campesinos, entre hombres y mujeres, que llegaron desde diferentes centros poblados.








